Hoy le di la vuelta a mis ojos para ver qué había dentro, qué es lo que quedaba e intentar adivinar lo ocurrido... nada, esa fue mi respuesta, desagradable sorpresa y triste a la vez. Entré en mi ubicación imperfecta y mi corazón iba pausado, es que... ya no había nada. Pero allá, en un rincón, algo sollozaba. Había un sentimiento arrugado y olvidado que no podía moverse de ese rincón, y su tristeza impregnaba la estancia, era pequeñito, pero tan enorme que no podía consigo mismo; ahí estaba, frío y despistado de la vida por aquél corazón que ya no lo miraba, no lo hacía porque sus constantes se disparaban y necesitaba el descanso y la paz del guerrero. Demasiadas batallas junto a ese sentimiento le habían dejado fuera de combate muchas veces. Un día se decidió y lo arrancó de cuajo, lo lanzó de su lado y se desprendió de él... le dió la espalda, pero, nada más... porque aquél sentimiento se quedó en el mismo lugar donde habitaba el corazón que un día lo albergó, ese mismo que un día se lo sacudió de un zarpazo creyendo así que nunca más volvería a sufrir, pero eso sólo era una creencia infundada, porque la memoria de los corazones deja muescas y éste ya tenía una muy profunda...
Aquél sentimiento, desterrado de su hábitat no podía morir, por mucho que el corazón quisiera que desapareciera, éste no podía morir...
Descubrí la razón de mi vacío al rememorar aquellas historias que hicieron que un día, en medio de la rabia y la impotencia, me cortara yo mismo las alas; alas que me hacían volar por los sueños de lo imposible, por caminos de sufrimiento y lugares en los que me sentía un auténtico desconocido que no es bienvenido... un día me las arranqué y la sangre brotó sin compasión manchando aquella estancia con el color de la pasión que me estaba matando...
Escuché el sollozo del sentimiento otra vez y volví a la realidad, entonces el corazón se volvió y lo miró fijamente, se abrió un poco y lo absorbió otra vez... la sangre dejó de fluir y empezó a cauterizar aquella herida que el tiempo no borró, noté cómo mis alas querían empezar a crecer otra vez... me dejé llevar... dovolví mis ojos a sus cuencas y el sol mostró otra vez el mismo camino, sólo tuve que dar un paso y volví a las andadas... bienvenido sufrimiento, bendito seas tú que me diste la vida y me la arrebataste y ahora vuelves a ofrecerte en mi destino, cabrón, no me la vuelvas a jugar, porque ésta vez la guadaña marcará el final de la historia...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
a ver si actualizas,kiko!! Espero que todo genial! yo sigo por Galicia..una auténtika pasada. este finde he estado en COruña, en Fisterra y la zona de la ría de Muros y Noia...bua..son increibles los paisajes. Luego este miercoles pongo rumbo a Zaragoza, para estar allí con mi amiga, y subirnos el finde semana a los Pirineos de Huesca, que hay un festival hippie por allí....YA me iras poniendo al día. Un besazo, y que vaya mañana bien el programa de radio! lo echo de menos! muakss
ResponderEliminar