...y cómo le gustaba al sol abrir el ojo y ver cómo
todavía la luna dormía... ahí, a su lado, y se quedaba mirándola, sin
pestañear... en ocasiones jugaba a cerrar los ojos y, al volver a abrirlos la
pillaba mirándole... entonces, tras unos segundos de contemplación, alguno los
volvía a cerrar... y el sol levantaba la ceja para lanzar un mensaje y la luna
sonreía... y el sol esbozaba una sonrisa y la luna le seguía... ambos juntitos,
sin tocarse pero unidos... la luna y el sol, encontrándose cada anochecer y
cada amanecer, la luna apoyándose en el reflejo del sol para poder ser vista y
el sol regalándo todo su esplendor... pero aquél sol se apagó y aquella luna
dejó de ser vista, convertidos en dos sombras siguen en su lugar, orbitando
alrededor de la vida, esperando energía para volver a lucir, el sol; y un reflejo
de éste para poder ser vista otra vez, la luna... abren los ojos pero ya no se
ven, y, a oscuras, sonríen, quizá esperan ese rayo que les vuelva a reflejar...
quizá es el recuerdo de aquellas miradas lo que mantiene viva las sombras de
aquella oscuridad...
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