lunes, 22 de octubre de 2012

Desde el Interior... (5-6-2)


...y cómo le gustaba al sol abrir el ojo y ver cómo todavía la luna dormía... ahí, a su lado, y se quedaba mirándola, sin pestañear... en ocasiones jugaba a cerrar los ojos y, al volver a abrirlos la pillaba mirándole... entonces, tras unos segundos de contemplación, alguno los volvía a cerrar... y el sol levantaba la ceja para lanzar un mensaje y la luna sonreía... y el sol esbozaba una sonrisa y la luna le seguía... ambos juntitos, sin tocarse pero unidos... la luna y el sol, encontrándose cada anochecer y cada amanecer, la luna apoyándose en el reflejo del sol para poder ser vista y el sol regalándo todo su esplendor... pero aquél sol se apagó y aquella luna dejó de ser vista, convertidos en dos sombras siguen en su lugar, orbitando alrededor de la vida, esperando energía para volver a lucir, el sol; y un reflejo de éste para poder ser vista otra vez, la luna... abren los ojos pero ya no se ven, y, a oscuras, sonríen, quizá esperan ese rayo que les vuelva a reflejar... quizá es el recuerdo de aquellas miradas lo que mantiene viva las sombras de aquella oscuridad...

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