Alguien tocó en la puerta…
en la puerta de mi razón…
no me levanté, tan solo
escuché que alguien insistía.
Y nadie entró, se coló en la
habitación y allí quedó el hueco cubierto por alguien que nadie me robó…
Alguien calentó mi pecho, y
nadie abrazó mi corazón.
Nadie me miraba a los ojos y
alguien los sellaba con sus labios…
Alguien calentaba la comida
y nadie engullía con pasión.
Nadie bebía vino y alguien
se emborrachó…
Alguien abrazaba a nadie,
nadie ocupaba el colchón,
alguien susurraba un lamento
y nadie le escuchó…
Alguien volaba en la mente
de nadie que corría suplicando una razón…
Alguien…
Nadie…
Completamente vencido acudió
al lugar donde más seguro se sentía, lejos de alguien y cerca de nadie… en
aquella roca se sentó y lloró hasta que el amanecer dibujó siluetas al fondo de
la calle… decisión firme, contundente, fugaz, que pesó como una losa y que dejó
sin fuerzas a alguien porque nadie ya no estaría más…
…y la puerta se cerró…
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